Solución temporal en Guáimaro será la misma del kilómetro 19

Un empedrado en el área erosionada por el rio Magdalena fue la propuesta hecha por la comisión que inspeccionó ayer el corregimiento de Salamina, encabezada por Alfredo Varela de la Rosa, director de Cormagdalena, e integrada por Rosa Cotes, gobernadora del departamento, y representantes de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres.

Tal y como estaba previsto, una comisión encabezada por Alfredo Varela de la Rosa, director de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena, Cormagdalena, e integrada por la gobernadora del departamento, Rosa Cotes, representantes de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, UNGRD, y expertos de la Universidad Nacional, guiada por José Díaz Marchena, alcalde de Salamina, realizó una inspección en el corregimiento de Guáimaro, donde las fuertes corrientes del afluente poco a poco se “comen” el pueblo.

Tras la evaluación, Varela informó que en los próximos días el municipio recibirá dos mil 700 millones de pesos, correspondientes al Ocad Ribereño, que serán destinados a contener temporalmente la erosión, a través del empedrado de la zona afectada, una solución similar a la empleada en el kilómetro 19 de la vía Santa Marta – Barranquilla.

El director de Cormagdalena, en reunión con la comunidad, indicó que este primer paso consiste únicamente en mitigar momentáneamente la crisis. El objetivo final es conseguir los recursos para la ejecución del proyecto macro, es decir, la construcción de un muro de contención, que tendría un costo de ocho mil millones de pesos.

A la espera de la solución definitiva

Habitantes del corregimiento se mostraron satisfechos con la atención, sin embargo, informaron que de no recibir una solución definitiva en el mediano plazo están dispuestos a tomarse las vías hecho.

Y es que el poblado en el que residen seis mil personas ha perdido cinco calles en las últimas dos décadas como consecuencia de la erosión causada por el rio Magdalena, que no se detiene y que ya acabó con el último terraplén construido hace dos años.